Formatos televisivos y su impacto en la Industria Musical

Si hablamos de Operación Triunfo 2023 by Amazon Prime vemos una curva interesante: en su estreno fue el contenido más visto de la historia de la plataforma, y en canales oficiales de comunicación como YouTube, se alcanzaron casi los 100.000 usuarios conectados en directo para ver el reparto de temas.

Los hashtags utilizados en la antigua Twitter, ahora X y la óptima utilización de la plataforma TikTok hacen que esta edición haya sido la más viral sin lugar a dudas. No olvidemos que en el caso de audiencias, más de 1.700.000 millones de usuarios únicos han consumido OT en Amazon Prime, lo cuál es un dato muy positivo para la plataforma. Por lo tanto, siendo el contenido más visto en la historia de Amazon Prime, ¿cuál es el futuro de los realities de música en la televisión?

La TV ha sido desde hace décadas una gran aliada para la Industria Musical; de sus diferentes formatos han salido artistas que, posteriormente, se han convertido en referentes musicales en su territorio o incluso internacionalmente. Muchos de ellos con el paso del tiempo además, consiguen eliminar esa ‘etiqueta’ de producto televisivo de manera autónoma y centrar su éxito en su carrera musical.

Es difícil, pero no imposible, ¿acaso no se nos olvida que el mismísimo Julio Iglesias se catapultó al estrellato tras ganar el Festival de Benidorm en 1968? Su figura es tan imponente que ni tan siquiera echamos la vista atrás para analizar sus inicios, que los tuvo, como todo artista. Lo mismo ocurre actualmente con David Bisbal: con el recorrido que hemos presenciado, ¿quién diría que salió de Operación Triunfo en el año 2001?

La evolución de los formatos televisivos y la sociedad, en constante cambio, hicieron en los ‘90 vivir su esplendor máximo con programas dedicados ya no exclusivamente a interpretaciones musicales, si no que incluían formación y profesionalización de sus concursantes. La constante exposición mediática nos hacía sentir que conocíamos a esos participantes, sabiendo cuales eran sus carencias, sus virtudes y sobre todo siendo partícipes del desarrollo artístico de cada uno de ellos.

Por aquel entonces, la conversión del ‘éxito’ al salir de la pantalla, se hacía en discos vendidos, en presencia en medios y en conciertos. La locura desatada por el fenómeno fans en firmas de discos y posteriormente en giras extensas, hace que estos artistas, a veces incluso, pierdan la noción de lo que está pasando. Demasiadas cosas, todas a la vez y con una obligación: sacar más música para alimentar ese deseo de los seguidores de cada artista.

La exposición que supone este tipo de formatos tampoco pasa desapercibido para artistas más consolidados. Hemos visto a artistas como Maluma, Sebastián Yatra, Laura Pausini, Jennifer Lopez y hasta a Miley Cyrus como jueces de este tipo de programas (desde La Voz hasta America’s Got Talent) en una forma de reforzar su presencia pública, promocionar nuevo contenido musical o refrescar su imagen.

Aún así, el efecto novedad, tanto para la audiencia como para el artista, hace necesario que estos formatos vayan y vengan, que no sean una constante en nuestras parrillas televisivas para no perder el gancho. Es el caso de OT, su primera edición en 2001 y su novena edición en 2017 y tras un parón de 3 años; han sido las ediciones más exitosas. Entre ellas hay una pequeña diferencia: el peso de las redes sociales. 

En 2017, unido a esa sensación de nostalgia por la vuelta del programa, se entendió a la perfección la necesidad de adaptar los contenidos y los mensajes para una audiencia que ya no sólo consumía a través del televisor, si no que lo hacía, a una velocidad de vértigo en plataformas como Facebook o Twitter. 

Ese buen uso de las redes sociales ha sido una interesante adaptación social del formato, que da un paso más en esta edición 2023. Con la caída en picado del uso de la TV y los nuevos formatos bajo demanda de plataformas como Netflix o Amazon Prime. Es esta última quién apuesta por un formato novedoso: su primer programa en directo a través de la plataforma. 

Un desarrollo mastodóntico que sigue cuidando la naturaleza social del formato, que sigue atrayendo a masas ya que conecta con la manera en que su audiencia consume música hoy día. No obviemos que esta jugada maestra de Amazon Prime supone también la exclusividad de ciertos contenidos, por lo que obliga a sus consumidores a ser suscriptores de su plataforma.

¿Es este un buen modelo a seguir para formatos similares en plataformas de pago? ¿Es esta conversión al mundo de las redes sociales suficiente para afianzar los artistas del futuro una vez salen de los formatos televisivos? Estamos deseando conocer el siguiente capítulo, ¿y tú?

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